Cuando ocurre un accidente de tránsito, es común escuchar expresiones como: “no alcanzó a frenar”, “el vehículo apareció de la nada” o “el impacto no fue tan fuerte”. Sin embargo, detrás de cada colisión existen fuerzas, velocidades, desplazamientos y tiempos que pueden ser estudiados científicamente.
La física permite comprender lo que sucedió antes, durante y después de un accidente. Aspectos como la velocidad de circulación, la distancia de percepción y reacción, la capacidad de frenado, las condiciones de la vía y la energía del impacto son fundamentales para reconstruir la secuencia del hecho.
Uno de los factores más importantes es la velocidad. La energía cinética de un vehículo aumenta proporcionalmente al cuadrado de su velocidad. Esto significa que un pequeño incremento en la velocidad puede producir un aumento considerable en la energía que deberá disiparse durante una frenada o una colisión.
Por ejemplo, un conductor no comienza a frenar inmediatamente después de observar un peligro. Primero debe identificarlo, comprenderlo, tomar una decisión y, finalmente, ejecutar una maniobra. Durante esos segundos, el vehículo continúa avanzando. La distancia recorrida dependerá de la velocidad, el estado de atención del conductor y las condiciones del entorno.
A esto se suma la distancia de frenado, que puede variar por factores como:
En la investigación y reconstrucción de accidentes de tránsito no se trata de adivinar qué pudo haber ocurrido. Se analizan evidencias como las huellas de frenado, las deformaciones y daños de los vehículos, las posiciones finales, las trayectorias, los registros fotográficos, los videos, las características de la vía, los testimonios y, cuando corresponde, la naturaleza y localización de las lesiones personales sufridas por los involucrados.
Las lesiones no deben entenderse únicamente como un dato dentro de un expediente. Representan el impacto humano del accidente y pueden afectar profundamente la vida de las víctimas, sus familias y su entorno. Desde el punto de vista técnico, su análisis, realizado con el debido respeto y en articulación con la información médico-legal disponible, puede contribuir a comprender la dirección de las fuerzas, la posición de los ocupantes, el uso de los sistemas de protección y la severidad del impacto.
A partir del estudio integral de estos elementos, los expertos pueden establecer hipótesis técnicamente sustentadas sobre la dinámica del accidente, la velocidad aproximada de los vehículos, las posibilidades de percepción y las maniobras que pudieron estar disponibles para evitar el hecho o disminuir la gravedad de sus consecuencias.
Una colisión puede durar apenas una fracción de segundo, pero sus consecuencias pueden permanecer durante años. Estas quedan registradas en los vehículos, en la vía, en los elementos materiales encontrados en el lugar y, de manera especialmente sensible, en las lesiones físicas y emocionales de las personas involucradas.
Por esta razón, reconstruir un accidente no consiste solamente en analizar automotores y realizar cálculos. También implica reconocer que detrás de cada evidencia existen personas, familias y proyectos de vida que pudieron verse afectados.
En IRS VIAL aplicamos principios de física, ingeniería, investigación forense y seguridad vial para analizar técnicamente los accidentes de tránsito y brindar respuestas claras, objetivas y sustentadas.
Porque cuando las versiones se contradicen, la física puede ayudar a revelar lo que realmente ocurrió.
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